No Inventamos Nada July 2017
collaborative Esto no cambia de la noche a la mañana

 

Nos creemos genios, pero realmente sólo hemos adaptado algo al medio. La famosa economía colaborativa no iba a ser menos.


Decía Slava Rubin, fundador de Indiegogo, en el marco del Startup Village en Moscú, que "el ser humano ha compartido desde el primer momento, sólo que ahora se ha hecho mucho más interesante". Con incentivos quizá. Es curioso cómo se desarrollan los acontecimientos en la vida del ser humano, que un día ponemos algo de moda y ya nos pensamos que hemos descubierto la cura a todas las enfermedades. Pero lo cierto es que, por norma general, solemos mirar hacia atrás, recalca Rubin: "nos hemos convertido en seres autónomos con el paso del tiempo, gente que no ha necesitado nada de su alrededor, pero que se está dando cuenta del mundo que tiene a su alrededor". Como en la moda, todo vuelve, y la economía no iba a ser diferente.

Según Slava Rubin, la apertura de nuevos mercados ocasiona el cierre de algunos más pequeños para dar entrada a otros que duplicarán su tamaño.

En otras palabras: no hemos inventado nada. Ese afamado concepto de economía colaborativa no es otra cosa que una forma de ponerle nombre a una virtud inherente al propio ser humano desde que existe en este mundo. El problema ha venido de la mano de la industria que se ha construido a su alrededor. O lo que es lo mismo: la creación de un modelo económico que antes sólo era una costumbre. Pero, si nos fijamos, a día de hoy algunas de las tecnológicas más poderosas del mundo se han construido en base a ese pilar que, como también comenta el fundador de BlaBlaCar, Nikolas Burson: "un día se le llamó economía colaborativa, pero realmente esto no cambia de la noche a la mañana, forma parte de un proceso que va evolucionando con el tiempo". 

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